El avance del Estado penal en Norteamérica. En este artículo se analiza la creciente importancia del sector carcelario en los Estados Unidos como elemento de una política que pretende criminalizar la pobreza y sus consecuencias, sentando así las bases de un nuevo régimen de salariado precario y desocializado como norma de ciudadanía y acabando con los tradicionales mecanismos de contención utilizados para mantener el orden racial. Se examinan tres modalidades del avance del Estado penal : 1) la instalación de un régimen de hiperinflación carcelaria permanente y generalizada, sin precedentes en una sociedad democrática : la población penitenciaria estadounidense se cuadruplica entre 1975 y 1995, ascendiendo a más de 1.700.000 detenidos (647 por 100.000 habitantes) en 1997, mientras la criminalidad se estanca, e incluso disminuye ; 2) la extension lateral de la « red penal » y el aumento correlativo de los medios indirectes de vigilancia y control de los pobres : en quince años, el número de norteamericanos bajo tutela penal aumenta de tres millones, llegando a 5.400.000 en 1995, es decir uno de cada veinte hombres y uno de cada diez negros (al mismo tiempo se vigila a 30 millones de personas por medio de « ficheros criminales » informatizados) ; 3) el aumento espectacular del presupuesto y el personal de las distintas administraciones penitenciarias (cuyas plantillas se duplican entre 1980 y 1993, haciendo de la administración penitenciaria el segundo empleador del país) en el momento mismo en que el Estado reduce el gasto público destinado a los grupos de población mas desfavorecidos. La deliberada atrofia del Estado social y la hipertrofia del Estado penal en los Estados Unidos, durante el último cuarto de siglo, se desarrollan como procesos concomitantes y complementarios que intervienen en la instalación de un nuevo gobierno de la miseria en cuyo seno, contrariamente a lo previsto por los analistas de la escena penal de la decada del 70, la prisión ocupa una posición central. En cuanto a los grupos relegados a los niveles inferiores del espacio social estadounidense, esto se traduce en una severa y puntillosa puesta bajo tutela que obedece a un paternalismo de Estado.
Carlos A. Jara, Jorge Jorge Pomares, Gabriel J. García, José Ramón, José David López Martí, Andrés Úbeda Castellanos, Juan Martínez Maciá, Andrés Márquez, Cristian Neipp López, María José Blanes Payá
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