Utilizo la colección de “etnografías carnales” de las artes marciales y los deportes de combates reunidos por Raúl Sánchez y Dale Spencer, bajo el título Fighting Scholars para poner de relieve la fecundidad de la implementación del habitus como objeto empírico (explanandum) y método de investigación (modus cognitionis). El estudio encarnado de la encarnación se basa en cinco proposiciones que aclaran las persistentes ideas erróneas acerca del habitus y refuerzan la teoría disposicional de la acción de Pierre Bourdieu. 1) lejos de ser una “caja negra”, el habitus es totalmente susceptible de investigación empírica; 2) la distinción entre habitus primario (genérico) y habitus secundario (específico) nos permite capturar la maleabilidad de las disposiciones; 3) el habitus se compone de elementos cognitivos, conativos, volitivos y afectivos: categorías, habilidades y deseos; 4) el habitus nos permite transformar el problema de la carnalidad en un recurso para la producción de conocimiento sociológico; 5) para tener en cuenta que todos los agentes sociales, como quienes practican artes marciales, son seres que sufren y que están involucrados participan colectivamente en actividades corporalmente interiorizadas a través de escenificaciones dentro de círculos de compromisos compartidos.
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